PRESENTACIÓN

El hecho de que los jóvenes y las jóvenes no finalicen su formación ha sido definido como problema, tanto desde una perspectiva económica como social, situándose una serie de factores de riesgo de origen estructural, institucional e individual en el centro de las causas que más frecuentemente intervienen. El abandono, especialmente en los CFGM, es un problema persistente en nuestro contexto, que no parece solucionarse al ritmo esperado.

Con el título “Abandono y dificultades en las transiciones a la FP. Problemas, retos y nuevos enfoques”, las II Jornadas OrientaFP abordan la cuestión del abandono en la Formación Profesional, desde sus especificidades como etapa en el sistema de educación y formación, con una mirada panorámica que pueda aportar elementos de reflexión a la hora de inspirar políticas, pero también estrategias en el día a día de las aulas y los talleres.

Complejidad, transición y especificidad son los tres conceptos situados en el telón de fondo de las dificultades para mejorar las cifras de abandono de la formación en FP.

Los factores de riesgo, que habitualmente la literatura sitúa en el ámbito del individuo y su trayectoria anterior, pueden verse sobredimensionados al entrar en contacto con las culturas de aprendizaje de la formación profesional. A estos factores debe sumarse un momento de cambio en la persona, en un contexto social complejo y de dificultades en el mundo del trabajo. Por otra parte, como se ha visto a través de años de investigación, los llamados factores de riesgo no pueden ser disgregados, sino que se interrelacionan en un entorno determinado, afectando de formas muy diversas a los procesos de desvinculación de la formación.

En el caso de los CFGM, estos procesos conviven con las dificultades del inicio de la misma transición a la adultez social, sus rupturas y cambios y, de forma especial, cuando formar parte del mundo adulto o dejar de ser un niño o una niña de la ESO se asocia a adquirir una posición en un mercado laboral, marcado por un contexto de paro juvenil, y un aumento patente de las desigualdades en la estructura de oportunidades de las personas.

Aparte de estas cuestiones de fondo, debemos considerar que el impulso de los CFGM como espacio de retorno, y su integración con la formación continua, han conformado escenarios escolares muy heterogéneos en cuanto a edades, motivaciones, habilidades y conocimientos previos, que añaden complejidad a su gestión. Esta diversidad puede transformarse en un elemento positivo o en un problema, según sea interpretada y gestionada.

No podemos olvidar tampoco que, a pesar de los intentos de hacer de los CFGM una primera opción, éstos siguen siendo considerados en el imaginario educativo social como una especie de segunda oportunidad para los jóvenes y las jóvenes que no han tenido una trayectoria satisfactoria en la ESO.

Este hecho no puede ser desvinculado de las dificultades específicas que encuentran muchos y muchas en su llegada a los ciclos; afrontar las nuevas culturas de aprendizaje y sus exigencias a distintos niveles, sin los apoyos que sólo dos meses antes han encontrado en la educación obligatoria, puede resultar para algunas personas muy difícil. El abandono nos sitúa frente a las umbrías del sistema, donde una serie de elementos complejos pueden comprometer su equidad.

Revisar la cuestión del abandono de la FP y, en especial en los CFGM, donde sobre todo se concentra, nos lleva a reconsiderar cómo los factores de riesgo actúan en esta etapa y a hacerlo partiendo de sus particularidades dentro del sistema de educación y formación, contemplando los retos que cuestiones como la extensión de la formación dual a los CFGM y las transformaciones en el propio sistema pueden comportar, así como otras cuestiones claves, algunas estructurales, que los años de pandemia no han hecho más que evidenciar.